Educación en tiempos de pandemia: entender el contexto y continuar

 

Desde el 19 de marzo, en Argentina estamos en aislamiento social obligatorio. Desde el 15, sin embargo, los alumnos y alumnas de distintos niveles educativos cursan sus materias de manera online y su educación se cruza con una realidad, hasta ahora, desconocida. Estudiar, en este nuevo escenario, no implica, también, jugar con los compañeros en el patio del colegio, ponerse el uniforme o guardapolvo, moverse a una determinada institución sino que, hoy en día, chicos y chicas estudian desde sus casas, con la rutina cambiada y, en varios casos, con padres y madres alrededor ocupados también en sus propios trabajos.

Entonces hacerse preguntas, en este contexto, es indispensable: ¿se puede continuar la vida como si todo “fuera normal”? ¿En medio de una pandemia y cuarentena obligatoria, la educación online debe ser igual a la educación presencial? ¿Cómo juegan todos estos factores en los niños y niñas? 


Marcela Czarny, directora de Chicos.net, cree que mantener la educación online con la misma currícula que la presencial, en este contexto, es imposible: «Tenemos que pensar más allá de cómo se evaluará a los alumnos y alumnas. Me parece que la educación de hoy en día puede abocarse a expresar los miedos, razonar filosóficamente este momento, pensar cómo ser más solidarios, hacer líneas históricas con las epidemias anteriores, analizar cómo quedan en evidencia las inequidades de la sociedad en un momento así

 

Al comenzar la cuarentena, el sistema educativo tuvo que adaptarse y las instituciones, con muy buenas intenciones, se aprovecharon de todos los dispositivos y recursos tecnológicos en su haber y avanzaron aprovechando wifi, computadoras, plataformas de videollamadas, mails, datos en celulares, grupos de WhatsApp. Incorporaron nuevas herramientas para dar clases online pero, a más de un mes del inicio del aislamiento obligatorio y, sabiendo que va para largo, aún falta incorporar algo más a las nuevas herramientas: entender y actuar teniendo en cuenta el contexto en el que se desarrolla el proceso educativo.

 

Tímidamente al principio y con mucha más elocuencia a medida que fueron pasando los días, los padres, madres y docentes se fueron quejando de lo complicado que resulta acompañar a los chicos y chicas de manera online. Algunos hablan de contenidos complicados, otros que no logran acompañarlos cuando tienen que sentarse y ayudarlos a entender algún teorema o crisis política del pasado y varios padres y madres dicen que sus hijos e hijas se dispersan, les cuesta, no entienden, se aburren. 

 

Pero Marcela Czarny, esa situación de crisis la ve como una oportunidad. Cree que el problema es que se intenta continuar con la educación pre-pandemia pero asegura que el año escolar todavía “se puede ganar”:
“Tenemos que pensar más allá de cómo se evaluará a los alumnos y alumnas. Me parece que la educación de hoy en día puede abocarse a expresar los miedos, razonar filosóficamente este momento, pensar cómo ser más solidarios, hacer líneas históricas con las epidemias anteriores, analizar cómo quedan en evidencia las inequidades de la sociedad en un momento así”.

 


Ahora bien, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo llevar la escuela adelante en medio de la pandemia y mezclar las clases online con lo que sucede en las casas?


 

“Si entendiéramos que los alumnos y alumnas también están atravesados por las incertidumbres, los miedos, la infodemia, el cambio de hábitos hogareños y con esa mirada, recién ahí, planteáramos procesos educativos, creo que podemos ganar el año”, asegura Marcela quien retoma una frase de Francesco Tonucci en una entrevista a La Nación: “Si el mundo cambió, la educación no puede seguir igual. Si la escuela la tenemos que hacer en casa, aprovechamos la casa. Que el hogar se considere un laboratorio y los padres, asistentes del laboratorio”. 

 

En primer lugar, “dejando de pensar lo digital y físico de manera binaria y empezando a pensarlos como un continuo”, asegura Mariela Reiman, directora de Chicos.net.

 

En el contexto actual, a veces la tecnología aparece como único vehículo para acercar a los chicos y a las familias propuestas y lo importante, es tener en cuenta que esas propuestas no necesariamente se deben desarrollar en el campo de lo digital. ¿Quién no vio una receta en Instagram y luego la preparó en su cocina? ¿Por qué no explorar una planta del balcón y luego buscarla en la web? El “mundo online” y el “presencial” no son dos mundos separados sino que son un continuo.

 

Todas estas actividades pueden ser propuestas en clase (online) y llevadas al entorno presencial si se entiende que, hoy en día, el mundo está inmerso en una nueva realidad y que, seguir la vida en pandemia como si se estuviera en una situación “normal”, es igual a seguir tocando el vals mientras se hunde el Titanic.


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