CONCURSO
"Una ventana
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para escuelas
hospitalarias,
domiciliarias e
instituciones.

La Isla de Badir

 

 

Capítulo Final

... -¡No estoy perdido!- pensó Badir. El barco sólo se movía porque las olas estaban furiosas. Estaba muy asustado.
Los padres que eran Golo y Talima, lo estaban buscando por todas partes, hasta que el padre se dio cuenta que el barco no estaba en la orilla del mar.
Badir navegaba y navegaba. El miedo se le fue de repente y entonces se dio cuenta que sus padres estaban preocupados. Él estaba volviendo remando y muy cansado. Golo y Talima fueron rápidamente a la comisaría y el comisario le dijo que no podía hacer absolutamente nada.
Mientras navegaba Badir, el barco se le movía hacia ambos lados y violentamente se le acercó un pájaro del mar, que parecía un cocodrilo y se fue rápidamente. Badir, asombrado, se dijo a sí mismo: -¡Nunca había visto algo así, tan grande y feroz!
Mientras tanto sus padres seguían muy preocupados, pero él descubrió animales nuevos que eran marinos.
Los padres esperaban a Badir día y noche.
A Badir se le apareció una sirena hechicera y maligna. Le agarró la mano derecha y le dijo:-¿Qué estás haciendo tú en el mar, solo? Nivén se llamaba la sirena maligna y Badir explicó: -Yo quería cumplir mis sueños desde los ocho años y no quiero qué mis padres se preocupen demasiado por mí.
Nivén le contestó:-Ya entendí todos tus lamentos pero ahora deberás buscarme a "tierra firme" y yo haré que vuelvas a tu isla Lavazul. "Tierra firme" es una planta que se puede encontrar en las cuevas de los peces más extraños del mar.
Nivén le dijo:-¡Apurate que ya no hay tiempo! ¡Va a venir una tormenta demasiado fuerte para vos y volteará tu barco! Badir se largó hacia el mar salado. Buscó, buscó, buscó. Preguntó, preguntó, preguntó. Un erizo de mar le dijo que doble hacia la derecha y que ahí encontraría la planta tan buscada.
Badir le entregó, rápidamente, la planta "tierra firme" a Nivén le dijo:-Ya cumpliste con tu deber. Ahora te mostraré una luz que no te dejará perder.
Badir una noche llegó a la isla Lavazul, sin darse cuenta lo que ocurrió, apareció durmiendo en su cama. Los padres fueron hacia afuera y estaba el barco. Se dieron cuenta que había llegado su hijo, de manera repentina e inesperada.
Y es más... el barco no tenía ni un rasguño.

Alumnos de 3° ciclo de la
Escuela Especial N° 501 (Gral. Rodríguez - Pcia. de Buenos Aires)