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Es muy difícil vivir en espera de "algo que se presiente, que se imagina, pero que parece que no llega nunca". Los cambios físicos comienzan a notarse entre los diez y los doce o trece años y sobresaltan, y a veces nos angustian. A todos los grandes que te rodean seguramente les pasó. Si tenés confianza con alguno (papá, mamá, tío, amigo grande...) seguro te puede contar alguna anécdota al respecto. Lo importante es que estos cambios físicos y estos sobresaltos vienen acompañados de cambios en las sensaciones, los pensamientos y los puntos de vista con que hasta ahora mirabas el mundo. Tenés ganas de pensar mucho en tu niñez por un lado, y, por otro, de ver quiénes de tus amigos piensan igual que tu YO de ahora. Te pueden dar ganas de estar muy solo o, por el contrario, de vivir rodeado de amigos. O de las dos cosas en menos de cinco minutos. Tus papás están en la cuerda floja: los juzgás todo el tiempo, les criticás sus actitudes: si son muy estrictos, si te dejan hacer cualquier cosa; si los ves demasiado parecidos a vos, o si los ves anticuados. Pobres padres! Imaginate, si a vos te cuesta entenderte.... qué queda para los adultos que te rodean? (Material editado en base al fascículo ESCUELA PARA PADRES N 16: PúBERES, publicado por el diario Página 12.) ¿Cómo
Controlar la Ira? Por otro lado, si te tragás tu furia, hacés como que no existe, te estás exponiendo a más sufrimiento. Tu furia se internaliza y, en verdad, empeorará las cosas. Toda una serie de indignidades que pueden elevarse en el aire y eventualmente hacer que metas la cara en la almohada preguntándote cómo pudiste quemarte de esa manera. Tiene que haber una mejor forma. Aceptá tus sentimientos Suerte la tuya que hay una mejor forma. Bueno, respirá profundamente, y tomá un momento para pensar sobre lo que te pasa. La ira es natural, y hay cosas que te debieran enojar. Es una reacción instintiva que te hace saber que algo anda mal y que es necesario repararla. De modo que, aceptá tu furia, pero no remates con otros. Dejá que el calor pase antes de que trates de buscar soluciones. Tal vez sea difícil hacerlo, pero con algo de práctica se hace más fácil cada vez. El desahogo físico es bueno para esto. Si la ira te tiene acalorado, andá y corré, pasá un par de horas en la caja de bateo-lo que sea tu placer. Eso te pone, como quien dice, en un buen sitio-más calmado y más lúcido para tomar tu siguiente paso. Que es igualmente importante. Actuá cuando ya te hayas calmado. Primero, expresá tu furia oralmente. Si te tomás el tiempo para quemar tu reacción inicial, lo que era una confrontación ahora se ha vuelto una conversación. La ira es la banderita roja que sube cuando creés que se te han tratado con injusticia. Analizando esa reacción te permite enfrentarte mejor a la situación. Entonces estás en libertad de acercarte a la persona que te enojó y le podés decir: "Mirá, cuando esto sucedió, me enojé porque sentí que..." Esta es la táctica menos comprendida para tratar efectivamente con la ira. ¿Parece
demasiado simple? Cuando alguien te enfurece,
la mayor parte de las veces esa persona no trataba de enojarte. Hasta
se podría mostrar sorprendido cuando vos lo mencionás. Si
realmente no era su intención enojarte, probablemente se mostrará
deseoso de resolver el problema con vos. De manera que comenzá
por decirle que estás enojado y continuá con una conversación:
"Mira, lo que me tiene enojado es esto, pero vos me caes bien y quiero
tratar de resolverlo todo para que podamos hacer las paces". Otras veces
la situación no se puede resolver con hablar -no podés obligar
a una persona a que piense o sienta como vos querés que lo haga.
Pero si explicás tus sentimientos claramente y con confianza, la
ventaja regresará a tus manos. Y si la otra persona no te quiere
hacer caso, bueno, pues ése es su derecho. Hay también ocasiones
en que alguien trata de enojarte intencionalmente. Algunas personas enojan
a otras como una forma de controlar la situación. Puede ser un
truco para hacerte perder el control. La provocación adecuada puede
hacer que alguien se enfurezca, pero si sabés que esa persona está
tratando de enojarte, eso hace que sea más fácil retener
tu sangre fría. En situaciones como ésa, es probable que
la conversación no remedie nada. Pero vos podés comportarte
como quieras: aceptando tu cólera, aprendiendo de ella, diciendo
lo que sentís, para luego olvidarte de todo. ( Texto extraído del sitio www.teenwired.com) |
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