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HISTORIAS DE COCINEROS
Desde que el hombre tuvo la chispa
de inventar el fuego
La
importancia de ser cocinero o cocinera arranca desde la más
remota antigüedad. Los grandes señores romanos y griegos
acostumbraban a destinar una importante suma de sus rentas al ejercicio
de la gastronomía.
A tal punto que Apicio, famoso gastrónomo romano,
prefería morir en la abundancia y no en la miseria, postura
muy común entre los paganos: o comida o nada.
Entre los sibaritas se daba tanta importancia a la comida (por
lo tanto a los cocineros) que aquel 5 estrellas (o 5 laureles) que
inventaba un nuevo plato, gozaba todo el año de sus derechos
de autor.
Por su parte los griegos solían oponer a los "7 sabios
de Grecia" una lista de "Los siete cocineros más
famosos". Estos eran Egis de Rodas, el único
que sabía asar perfectamente un pescado; Nereo de
Chio, un experto en la preparación de "caldo de congrio";
Cariades de Atenas, una estrella en la ciencia culinaria;
Lamprias, inventor de la salsa negra; Aftonetes inventor
de la morcilla; Eutrymoll maestro en preparar lentejas; Ariston:
un mago para inventar nuevos guisos. Lo que diríamos en tiempos
modernos: COCINA DE AUTOR.
Por la Bobe Esfira
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