1. Exposición
a la violencia
A través de Internet, niños y adolescentes pueden
acceder a sitios que hacen apología de la bulimia y la
anorexia, las drogas, el racismo, el nazismo, la violencia y
el suicido. Además de pornografía, páginas
que incitan a la violencia, el terrorismo, la pedofilia y a
realizar actos delictivos.
2. Violación de la intimidad
familiar y personal
Pedófilos y delincuentes están permanentemente
a la caza de niños y adolescentes, con el objetivo
de tomar contacto con ellos, solicitándoles fotografías,
conocerse personalmente, posar frente a una cámara
Web, a veces a cambio de dinero, u ofreciéndoles publicación
en diarios, castings de TV, ser modelos, etc. Algunas veces
pidiéndoles sus datos personales: nombre, dirección,
entre otros, con el objetivo de provocar daños (robos,
secuestros, etc.) a la familia, involucrando a niños
y adolescentes, algunas veces ingenuamente y otras concientemente,
en delitos económicos, penales, contra los DDHH, etc.
3. Abuso emocional
El fácil acceso a la pornografía en línea
expone al adolescente a materiales sexualmente explícitos
y ésta suele ser una táctica usada por los pedófilos
para reducir la resistencia del menor o las inhibiciones respecto
del sexo.
Los pedófilos captan sus víctimas a través
de salas de Chat, fotologs, Messenger, E-mail, juegos en red,
sitios de encuentros personales, mensajes de texto (telefonia
celular), etc. Una vez establecida la relación "amistosa"
suelen enviar pornografía, primero adulta y luego infantil.
Una vez creadas las condiciones apropiadas promueven un encuentro
físico personal que, por lo general, es registrado
a través de fotografías y videos. Aunque no
se llegue a concretar el encuentro físico, los explotadores
pueden conseguir imágenes del niño o niña
a través de E-mail o cámara web.
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4. Producción y difusión
de imágenes indeseables
Las cámaras digitales y las cámaras web son
otra manera de producción de pornografía infantil
que involucran a niños y jóvenes que tienen
acceso a las últimas TICs. Con ellas crean imágenes
pornográficas de sí mismos, de sus amigos y
de sus pares y luego las transmiten a espacios virtuales.
Esto puede ocurrir por pedido de uno de sus pares o de un
extraño. El advenimiento de las mini-cámaras,
entre otras cosas, también permite que se tomen fotografías
y videos sin que la persona objeto de esas fotos o video lo
sepa.
5. Crisis en los patrones
de cuidado
Han cambiado los peligros a los que los niños están
expuestos y no han cambiado, al mismo tiempo, los paradigmas
de cuidado de las familias y las escuelas. Los niños,
niñas y adolescentes se han vuelto vulnerables en su
propio hogar. Los adultos deben tomar conciencia que Internet
es "salir al mundo" y la posibilidad de tener contacto
con desconocidos, aún en la "seguridad" del
hogar.
6. Cyber cafés: espacio
compartido por adultos y niños/as
Se han constituido en otro lugar en el que los pedófilos-explotadores
captan a las víctimas. Lamentablemente estos son considerados
por los padres como lugar de juego o usados, muchas veces,
como "guarderías" por padres y madres.
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