Cuando se corta la luz, de pronto, toda nuestra
vida cambia: no podemos mirar la tele, ni
jugar con la computadora, ni tomar una bebida
fresca, ni escuchar música. Y, si es de noche, ¡ni
siquiera podemos leer o jugar a las cartas! La
vida sin electricidad es realmente aburrida… y
difícil. Pero, ¿siempre hubo electricidad? ¿Desde cuándo se
usa? ¿Quién la “inventó”?
Tales, un griego con energía
La electricidad es un “invento” bastante nuevo: tiene poco más de
cien años (que es poco para un invento). El primero en descubrirla
fue Tales de Mileto, un científico griego que vivió hace 2600
años. Él de dio cuenta de que, si frotaba una piedra de ámbar,
ésta después atraía plumas y otros objetos livianos. Como en
griego ámbar se dice “elektrón”, Tales llamó “eléctrica” a esa
fuerza. Después, pasó muchísimo tiempo hasta que otros científicos
siguieran experimentando con su descubrimiento.
Una pila de inventores
En 1660, William Gilbert descubrió que la electricidad podía pasar de un
cuerpo a otro a través de un hilo y, tiempo después, Benjamín Franklin demostró que el rayo era un fenómeno eléctrico. A esa altura, los científicos
ya sabían muchas cosas sobre la electricidad pero les faltaba averiguar
cómo obtenerla sin depender de una tormenta. La solución la
encontró, en 1800, el italiano Alessandro Volta, que inventó la
pila eléctrica. A partir de allí, se desencadenaron un montón
de inventos: en 1831, Michael Faraday inventó
el generador eléctrico y luego Joseph Henry creó el motor eléctrico; en 1837, Samuel
Morse creó el telégrafo y en 1879,
Thomas Alva Edison inventó
la lamparita
eléctrica.
Para muestra, basta un botón
Thomas Alva Edison ya sabía cómo producir un arco eléctrico (que es como una chispa continua) con dos varillas de
carbón dentro de un bulbo de vidrio, pero estaba empeñado
en lograr que la chispa se mantuviera encendida y diera luz.
Para eso, tenía que unir las varillas con algo que mantuviera
la electricidad en circulación. Él y sus ayudantes hicieron
montones de pruebas, pero todo lo que ponían se les quemaba.
Edison estaba desesperado. Hasta que un día vio
algo que lo inspiró: un botón suelto de su camisa. “¿Por
qué no intentar con hilo de coser?”, pensó. Así que probó
su nueva idea y la lamparita, que acababa de inventar, ¡permaneció
prendida por 40 horas!
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