8 de marzo: tomemos el compromiso de educar y criar sin estereotipos de género

En el marco del Día Internacional de la Mujer, llevamos a cabo una conferencia online: "Estereotipos de género en entornos digitales. Reflexiones y herramientas para educar en tiempos de selfies."
 

 
En Argentina y otros países del mundo se convoca a un paro y movilizaciones para visibilizar las desigualdades hacia las mujeres, las niñas, lesbianas, travestis y trans en todos los ámbitos de nuestras vidas. “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”, es otra vez una de las consignas que se levantan fuerte para hacer referencia, por un lado, a todas las mujeres, adolescentes y niñas que ya no están por causa de la violencia extrema contra mujeres (en Argentina hay 1 femicidio cada 30 horas) y, por otro lado, a la necesidad de valorizar del trabajo femenino pago (la brecha salarial por género se mantiene en 27% menos para las mujeres en relación con los varones por igual tarea) y el no pago (las mujeres dedicamos el doble del tiempo que los varones a los trabajos domésticos y de cuidados).

 
Estas y otras desigualdades de género se basan en un sistema de valores y jerarquías sociales que subordina a las mujeres y a las identidades femenizadas en pos de las masculinas. La diversidad de las mujeres está sub-representada y mayormente estereotipada en el rol que cumplimos tanto en los medios de comunicación, en los espacios de decisión, en la política, el arte, la historia, como en los consumos culturales.

 
En este contexto, que actualmente está resquebrajándose y poniéndose en cuestión, crece una nueva generación que se vincula, consume, crea, se entretiene y educa en espacios digitales en forma cotidiana. En todas sus interacciones virtuales están muy presentes mensajes con estereotipos de género y violencia simbólica contra mujeres que pueden condicionar sus actitudes y creencias. La presencia de estereotipos de género que vinculan a las mujeres con el universo de lo íntimo, lo sensible, lo pasivo y sumiso, la pareja como único destino, la maternidad o la responsabilidad de los cuidados de los demás y la disponibilidad para el deseo masculino se contrapone con los modelos esperados para los varones que les asignan la esfera de lo público, la acción, la valentía, la fuerza. La violencia simbólica en la reproducción de estos estereotipos sexistas es una de las formas en que se normaliza y naturaliza la cultura machista.

 
Pero a través de Internet las y los adolescentes también encuentran oportunidades para cuestionarse lo establecido, informarse, denunciar, empoderarse y organizarse para revertir la cultura machista y ejercer plenamente sus derechos.

 
Nuestro desafío como personas adultas responsables de su crianza, educación y cuidado es comenzar lo más pronto posible a deconstruir nuestras propias prácticas y creencias en las que se basa la cultura machista. Prestemos cada vez más atención a cómo usamos el lenguaje de manera de incluir a todas las personas y no aceptemos más chistes misóginos. Revisemos las diferentes expectativas que ponemos en cada una de acuerdo a los sexos. Equilibremos a las oportunidades que damos a unas y a otros. Distribuyamos equitativamente juguetes, colores, espacios, etc. Valoremos lo diverso y defendamos las libertades. Eduquemos en el ejemplo, porque de poco nos sirve un discurso igualitario si en la práctica las tareas domésticas y reproductivas las asume siempre una mujer y participación en espacios productivos y de decisión queda en manos de varones exclusivamente. Por un lado, algunos deben empezar a bajarse de privilegios y, por el otro, nuestras niñas deben empoderarse para saber defender y conquistar sus derechos. Empecemos este 8 de marzo, y cada día.

 

¿QUÉ HACER DESDE ESCUELA Y FAMILIAS?

Algunas recomendaciones para revertir estereotipos sexistas desde el hogar y la escuela. Muchas de las recomendaciones son más allá de las interacciones digitales porque lo que ocurre en esos entornos está ligado a todas las esferas de nuestras vidas, sean cara a cara o virtuales.

  • Cumplimiento de la Ley de Educación Sexual Integral en todas las escuelas de todos los niveles (desde inicial a terciario), de gestión pública y privada, laicas y religiosas.
  • Ante los riesgos en Internet, privilegiar el diálogo, sostener el acompañamiento y fortalecer la confianza, antes que el uso de filtros parentales y el control permanente de sus dispositivos. Aprovechar a dialogar a partir de casos que sucedan en el entorno o de noticias de actualidad.
  • Evitar etiquetar actitudes, preferencias, ropa, colores, deportes, juguetes, etc, “por ser de nena/nene”.
  • Practicar en conjunto una mirada crítica hacia los mensajes en Internet y todos los consumos culturales (libros, películas, publicidades, canciones, etc). Las principales preguntas que se pueden empezar a responder en conjunto son: ¿qué está diciendo este mensaje?, ¿quién lo dice?, ¿a quiénes?, ¿con qué intenciones?, ¿usa un lenguaje que me incluye a mí y a todas las personas?

 

Gisela Grunin, Especialista en género.

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