Cambiar de paradigma.
El Ciberbullying desde una perspectiva de género.

Cuando preguntamos a los chicos y chicas acerca de sus miedos relacionados con Internet, uno de los más nombrados es el ciberbullying.

El ciberbullying es el acoso y la agresión entre pares a través de las redes sociales. Lo que diferencia a estos casos del bullying (el acoso entre pares en “la vida real”) es que los contenidos violentos son compartidos por otros usuarios y se viralizan rápidamente, expandiéndose e invadiendo espacios y momentos de modo indiscriminado.

Hay un tipo de ciberbullying muy común entre las y los adolescentes que comienza con  la publicación en Internet y las redes sociales de imágenes sensuales o eróticas de una joven El caso puede ser así: El varón le pide a la mujer que le mande fotos íntimas. Ella accede (con más o menos presión) y él en algún momento - puede aludir a que se pelearon o cualquier otra excusa- ,  envía a sus amigos las fotos de su novia, ex novia o compañera ocasional. Todos se ríen, todos condenan a la chica. El entorno social la responsabiliza de lo sucedido, se mofa de ello, o simplemente se entera y acepta la burla colectiva haciendo click en el botón “me gusta”.  La víctima se siente desvalida, la condena social va en aumento. Hubo casos  en donde la familia ha tenido que mudarse de localidad para rescatar a la víctima del “bochorno” de sentirse juzgada.

Estos casos de “sexting” (se dice así a la publicación, por parte de las mujeres, de fotos íntimas) convertidos en ciberbullying hablan, sin dudarlo, de la actitud machista de nuestra sociedad al condenar a las mujeres por lo que publicaron, pero nunca a quien rompió los códigos de privacidad o a quien eligió hacer público lo que no le pertenece.

No se reflexiona sobre los valores humanos de quien rompió el pacto de silencio, o de quien publicó un like festejando al “macho” que viralizó las imágenes.

La revolución en relación al posicionamiento de los géneros de estos últimos años nos abrió la posibilidad de tener nueva mirada de estos casos para analizar los sesgos machistas tan instalados conscientes e inconscientes en nuestra sociedad.  Nos hizo reflexionar y cuestionar el paradigma implícito que sostuvimos durante años, en donde el leit motiv de las campañas de prevención y de los talleres de sensibilización era “Sexting: no lo produzcas”. De hecho, si usted lector recorre los contenidos utilizados durante años por Chicos.net reconocerá estos materiales, como por ejemplo este video:

 

 

Vivir este momento de cambio nos permitió modificar el paradigma en nuestra tarea de educación y sensibilización de las problemáticas de los niños, niñas y adolescentes en las redes sociales.  Preguntarnos quién es el que no cumple con los valores de amistad, de lealtad; reflexionar sobre el derecho de la mujer a publicar (y vestirse) como elija; analizar cómo influyen los testigos, los amigos de redes nos permite evolucionar en nuestro abordaje.

El enfoque de género nos ha iluminado y nos hace comprender que las frases utilizadas para el trabajo preventivo tales como “Piensa antes de publicar”, o “Lo que se publica en la red ya no te pertenece”, no están equivocadas… pero son insuficientes.

Por supuesto que hay que seguir promoviendo una reflexión acerca de la privacidad, la intimidad, la imposibilidad de volver a ser dueño de lo que se publica en el ciberespacio.

Pero es imperante que, ante cualquier caso que incluya estas modalidades de violencia y excesos, reflexionemos con nuestros hijos e hijas sobre el respeto, los acuerdos tácitos y explícitos en una relación de pareja, los valores grupales, el machismo que “cargamos” como sociedad.

 

¿Qué podemos hacer desde nuestro lugar de padres y madres?

  • Comprender la magnitud del acoso virtual y lo que esto representa en el mundo real de nuestros hijos (quién puede decir que la violencia virtual no es REAL?)
  • Estar alertas y frenar los casos de burlas y acosos en los colegios y escuelas involucrándose con la comunidad educativa.
  • Promover los valores positivos desde pequeños, desaprobando conductas sexistas en nuestros hijos e hijas y enseñando con el ejemplo.
  • Ser un observador crítico de casos de sexting y ciberbullying que se hacen públicos y dialogar acerca de ellos en los encuentros de familia, de amigos.
  • Acompañar, proteger y reclamar la presencia de las instituciones (la escuela, el Estado) cuando se detectan este tipo de situaciones.
  • Estar atentos al entorno de nuestros hijos, sin interferir en su privacidad ni espiar sus redes pero alertas.
  • El diálogo, la confianza, la empatía siguen siendo las herramientas más poderosas para ayudar a que los niños, niñas y adolescentes construyan un vivir más pleno, cuidándose y cuidando a los demás…incluyendo, por supuesto, una perspectiva de género.

 

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