OPINION    
 


Por Micaela Delgado Steinfeld




Hace un rato leí una opinión que se titulaba "Irak una guerra justa". La verdad no entiendo nada de política, ni de lo que pasa con EEUU (tampoco me interesa mucho), pero lo que si sé es que la guerra es el hecho más horrible y a la vez estúpido que existe. No importa qué país empezó, qué pasó, si es venganza o no, no importa. Dios dijo: "No matarás" y la guerra es matar. Ahora digo:
¿Qué importa si creen en Buda o en Alá? ¿Qué importa si son estadounidenses o israelitas o de cualquier otra nación? No olvidemos que la razón numero dos de la guerra es la intolerancia. Pero la número uno es el dinero y el poder. Y el dinero no hace la felicidad. Y ahora pregunto:
¿Está bien que miles de personas pierdan a sus seres queridos? ¿Está bien que miles de niños queden huérfanos? ¿Quién va a borrar el dolor de su mente? ¿Quién va a reponer las vidas que se perdieron? ¿Quién? ¿Qué culpa tenían aquellas personas que murieron el 11 de septiembre del 2001? ¿Y las de la AMIA, entre otras? ¿No ven que el ser humano es el único ser que mata su propia especie? ¿Nadie recuerda a ese hombre irakí que lloraba la muerte de su bebé y que fué transmitido por la tele? ¿Por qué todos los que hacen la guerra no entienden que el poder no es lo que importa? Lo que importa, lo más importante es el amor, ya sea a un familiar, a un amigo, a un novio/a... Y con él vienen la felicidad, la alegría y muchas otras cosas lindas. Espero que quién escribió el artículo haga una nota diciendo cómo borrar de la mente de un niño de 5 años el haber visto morir a sus padres en la guerra, cuando no tenían nada que ver. Y espero que quienes lean esto, reflexionen y piensen si la muerte y el dolor sirven de algo.
En las armas de guerra se gastan millones y millones de dólares. Con eso en mi país y en otros, mucha gente tendría para comer.

Una niña japonesa soñaba con crecer y ser féliz. Tenía sueños y esperanzas. Quería crecer, casarse, ser madre entre muchas otras cosas. Su nombre era Naomi y quería mucho a su amigo Toshiro, aunque en realidad sentía un profundo amor por él. Siempre le convidaba con su merienda en los recreos, la quería mucho. Y Naomi también. Ella era una niña que estaba creciendo. Estaba transitando el camino de la pubertad. Amaba a su familia y sentía que el mundo era algo maravilloso y nuevo. La mató la bomba atómica.

 

 
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