| OPINION | ||||||||||||||||||||||||
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Existen y han existido en el mundo un sin fin de guerras, las que nadie gana, en ellas solo se pierden, disfrazadas tras las palabras "justicia, libertad, democracia e igualdad", son el fin de cientos de vidas y el comienzo de muchas desgracias. La guerra, es solo provechosa a quienes tienen intereses económicos reales en ella, por lo cual, debemos defender a nuestras patrias y a nuestro mundo, luchando por que esto no suceda. Cientos de niños, viven en el desgraciado miedo, del capaz no ver el mañana, en condiciones desesperadas de consumadas injusticias y evitarlo es posible. Jamás, tendremos las mismas opiniones, las confrontaciones son lógicas y necesarias, pero por el mismo hecho de ser una comunidad, una sociedad, debemos aceptar a los demás, aceptarlos, es aprender a oírlos y no pretender que cambien su mentalidad y sobre todo a respetarles. Al involucrarnos en hechos violentos, desconocemos como puede girar la situación, las decisiones raciales y los prejuicios étnicos, solo conducen a nuestra propias desgracia. Anhelo, que América toda exista en nación, es decir, que logremos unir nuestras voces en una lucha por la paz y el derecho, una lucha real y desarmada; que se extienda desde el norte de Canadá y no termine hasta llegar a las pampas argentinas. Por ello, debemos creer en una igualdad real, no solo ante las leyes sino ante todo, y esta se gana desde los patios de la escuela, no tratando mal, a aquel que es diferente a mi, no riendo de aquel que es cuatro ojos o camina de una manera particular. Yo tengo unas convicciones políticas determinada y convivo en paz con muchos que tienen las contrarias, sin embargo, considero que son grandes individuos y que merecen todo mi respeto, los insito a que experimenten lo mismo; no se dejen llevar por las incitaciones a la violencia, tan solo crean y tengan esperanzas. Recuerden, que la paz nos interesa a todos, como individuos y como sociedad y que aquellos que intentan violentarlo, lo desean de este modo, tan solo porque obedece a su interés propio y exclusivo. Si se expresan de manera adecuada y oyen respetuosamente aquello que tiene que decir el otro, si niegan una pelea en la escuela, estarán contribuyendo a la lucha por la paz.. Y a lo lejos, el aire, olerá a felicidad.
* Hanna
Grand, 15 años |
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