MUSICA    


Escándalo en Ecuador
Charly García detenido

 

Por María Sol Zapata*

El músico tenía que cerrar un concierto y sólo tocó seis minutos. Junto a esto rompió equipos. Crónica de una noche fatal.

Charly García fue arrestado en Quito, Ecuador, bajo el cargo de alteración del orden público luego de patear micrófonos y otros equipos de sonido en el festival de rock en el estadio Rumiñahui, de la capital ecuatoriana. Siguiéndole la pista al estado policial, se confirmó que el cantante saldría de la cárcel el 29/12/02 al mediodía.

Todo esto sucedió el sábado 28 a la madrugada, ante 10.000 espectadores que acababan de escuchar a Fito Páez, Gustavo Cerati, el conjunto colombiano Aterciopelados y al grupo local Cruks en Karnak. García era el encargado de cerrar el megaconcierto, que terminó siendo un fracaso. Sólo llegó a cantar una canción y media, haciendo que el resultado fuera totalmente patético. Más tarde, frente a un ataque de furia, tiró su guitarra al piso, pateó amplificadores y se fue del escenario a su camerino. Frente a esta reacción, el público se quedó esperando una hora y media para que el cantante volviese a cantar, pero Charly jamás salió al escenario.

Mientras enfurecidos los espectadores arrojaban botellas y sillas al escenario, la policía tuvo que intervenir y se decidió el cargo de arrestar al rockero. Al intervenir en el asunto, no sólo lo hizo para calmar al cantante, si no también para desalojar el estadio, que se había convertido en una barra brava completa. Esto hizo que el cantante fuera tomado preso.

La detención la dispuso el jefe de policía, Víctor Hugo Olmedo, que parece suponer que estuvo en el concierto, para ser testigo de la reacción de García. Había sido contratado por la empresa colombiana Macro-producción & Show Time, parte de la organización del evento para cantar una hora, pero el cantante sólo lo hizo por seis minutos. Al terminar esos seis minutos, García sólo atinó a arrojar micrófonos, a romper amplificadores y a patear equipos de música. Parece ser que los organizadores del recital le habrían pagado 40 mil dólares por este concierto.

Charly estuvo preso en el Centro de Detención Provisional de la capital ecuatoriana hasta el mediodía del domingo 29. Pudo salir libre recién cuando abonó el importe de la multa, que osciló entre 40 centavos y 5 dólares. Fuentes del penal dijeron al diario Clarín que García se encontraba tranquilo y se entretenía conversando con las visitas de los presos del lugar.

En tanto, el jefe de la policía ecuatoriana, Víctor Hugo Olmedo, aclaró y aseguró bajo 7 llaves que García deberá pagar los daños y perjuicios ocasionados tanto a los organizadores del concierto, a los dueños de los equipos que destrozó y al público, que se fue decepcionado.

Ante las autoridades, Charly García se defendió aduciendo que los equipos de sonido no estaban en las condiciones en las que acostumbraba a trabajar. Según testigos del show, la furia comenzó cuando sus fans ecuatorianos le reclamaban el Rap de las hormigas. En ese mismo instante, lanzó el micrófono con el que estaba cantando al aire, pateó lo primero que vió a su alcance, y se retiró a su camerino.

Frente a la policía manifestó que esa atracción era parte del show. Según el jefe de policía Olmedo, el cantante señaló que su actitud fue parte del show y no improvisada, que el actuaba normalmente de esa manera. Dice respetar el estilo del artista, pero que en cualquiera de esos casos no puede transgredir las leyes nacionales y ocasionar escándalos y destrozos.

El megaconcierto duró siete horas y comenzó con el grupo ecuatoriano Cruks en Karnak. Lo siguió Aterciopelados, mientras el público esperaba ancioso el plato fuerte del evento: Cerati, Páez y García.

Cerati cantó sus temas nuevos, a pesar de todo, la mayoría de la gente esperaba tonadas pegadizas de Soda Stereo. Fito Paés consiguió que las 10.000 voces que estaban en el estadio cantaran la indispensable Mariposa Technicolor. No obstante, a pesar de integrar el plato caliente del espectáculo, la mayoría del público estaba allí para escuchar a Charly García. El era sin duda la estrella del show.

En mayo del 2002, García se había presentado en el mismo estadio. No obstante, su show comenzó con una hora de retraso, pero el rockero supo compensar la espera con cuatro horas de música pura. Claro que, en este último recital, la calma no estuvo al alcance de sus manos. Según la policía, el músico "se presentó en estado etílico y bajo efectos de sustancias psicotrópicas. Sin poder tener el control sobre sí mismo comenzó a arrojar los micrófonos y a lanzar los equipos de amplificación que estaban instalados para el concierto".

Fuentes: Diario Clarín del 29/12/02.

* María Sol Zapata, 11 años
Buenos Aires, Argentina

 


Alejandro Lerner
Por Lucía Schvartzman
Dido
Por Lucía Schvartzman
Natalia Lafourcade
Por Elisa Hernández
Evanescence
Por Paula
Fey
Por Miranda Rondina
El diario de Hank
Por Alex Oria
Alejandro Sanz
Por Liesl Schubert
Milton, fuera de Mambrú
Por Araceli Moriconi
Lissa, la Bandana más querida
Por Araceli Moriconi
Metallica regresa
Por Michelle Tlapa
Celia Cruz
Por Bárbara Alfaro
Vivir intentando
Por Malena Cismonde
Cierre del tour de la mangosta
Por Cristina Chacón
Bandana: nuevo CD
Por Patricia Mercuri
Björk en gira
Por Mario Henríquez
Molotov
Por Andrea Gallegos
La Diosa de Bandana
Por Lucía Robatta
Noticias de las Spice
Por Mario Henríquez
Geri y Victoria: quién copió a quién
Por Mario Henríquez
Madonna retira su video American Life
Por Victoria Fernández
David Bisbal
Por Victoria Fernández
¿Cómo pueden tener tanto éxito?
Por Fiorella Macera C.
Juanes
Por Carlos J. Rodríguez
Festival de Viña del Mar
Por Carolina François
Uff forever
Por Pamela Castillo
Los Piojos: nuevo CD
Por Ayelén Colaciuri
Buena música o mercadotecnia
Por Patricia Montes
Cuando el nombre no influye
Por Carlos Souto
Lissa y Lourdes ¿lo mejor de Bandana?
Por Aldana Scordamaglia
Charly García detenido
Por María Sol Zapata
Avril Lavigne
Por Marina Ferreiro
Notas sobre Christina Aguilera
Notas sobre Britney Spears