| EDICION ESPECIAL | |||||||||||
|
El fenómeno literario más grande de los últimos tiempos, Harry Potter, no deja de sembrar polémica. La censura y las críticas en contra él están a la orden del día y demuestran una vez más, que no todo es frutillas y crema par el joven aprendiz de magia.
La famosa saga de la talentosa escritora británica Joanne Rowling siempre fue aclamada y abucheada, amada y odiada. Desde el primero de sus días hasta el corriente. Debido al despertar del tema de los valores y las virtudes humanas que este personaje, Harry Potter ha suscitado ya que sus aventuras se mueven siempre en coordenadas de lucha entre el bien y el mal, las comparaciones entre la obra y los valores religiosos han sido inevitables. Y así, sin quererlo, Rowling ha suscitado un debate al interior de la comunidad católica: ¿Puede Harry Potter ser tomado como un héroe para educar a niños católicos o, por el contrario, es un peligroso sucedáneo "light" de las verdaderas virtudes?
Una pregunta difícil de responder. Los defensores de este personaje argumentan que la obra es una "metáfora clara y atractiva de la lucha entre el bien y el mal en términos morales". Más aún, dicen, Harry Potter enfrenta constantemente situaciones en las que la visión moral cristiana se hace evidente: no existen buenos y malos predeterminados, sino que el bien y el mal se expresan en el mundo como consecuencia de las decisiones de individuos que ceden o no a sus pasiones, y que son coherentes o no con sus anhelos más elevados y nobles. Así, la línea divisoria entre el bien y el mal no está fatalmente trazada en el mundo, sino libremente en medio del corazón del hombre. No todos los lectores pueden discriminar el envoltorio mágico y quedarse sólo con la metáfora. ¿Serán los libros de Rowling más agua en el río de la Nueva Era? En todo caso la leyenda mitológica de Harry Potter puede ser leída por quien tiene un ojo crítico bien entrenado. Y no ha sido ignorado que la supuesta metáfora que encubre a la tecnología o a la aristocracia bajo la magia podría ir bastante más allá de lo intentado por Rowling. Al fin y al cabo ella escribió inicialmente para un público infantil. El hecho es que sus libros son leídos por un vasto público y que a pesar de las sencillas apariencias de una inocente serie de cuentos con claros límites de bien y mal, otros elementos pueden tener un mensaje no tan fácilmente discernible. De la misma manera que Harry Potter puede llegar a ser un "defensor de los principios morales" también puede ser "una obra de satán" según sus claros contrincantes: la mayoría de los sacerdotes, que ven con malos ojos todo este tema. Por ejemplo, en Carolina del Sur (Estados Unidos) censuraron los libros del hechicero porque decían que inducía a la magia negra. "La palabra censura es horrible, pero lo es menos cuando uno escucha las quejas de los padres sobre los libros de Harry Potter", dice Clarence Dickert, del Consejo de Educación del Estado norteamericano de Carolina del Sur. "Harry Potter es una pasión que comparten los padres con sus hijos", acaba de escribir la revista Time, que dedicó su portada a este fenómeno literario. Pero en el muy conservador Estado de Carolina del Sur, miles de padres no lo ven así. "Esos libros son diabólicos, predican el odio, la muerte y la falta de respeto", dice Elizabeth Mounce, uno de los padres que han obligado al Consejo de Educación a estudiar la prohibición. Fueron las mismas personas que prohibieron que enseñaran la teoría de Darwin, la de la evolución de las especies, en el '99. En Austria, un cura y obispo acusa al personaje por estar, supuestamente, contra la fe y las Sagradas Escrituras. Gerhard Wagner, párroco de Windischgartersten, dijo en una entrevista que debido a que las aventuras del pequeño tratan de "magia y brujería", estarían contra "la fe y a lo reflejado en diferentes textos de las Sagradas Escrituras, entonces son una obra de Satán". "Es una estupidez", responde la escritora Ana María Güiraldes, autora de literatura infantil y juvenil. "Entonces que no se lea Alí Babá y los Cuarenta Ladrones, porque induce al robo; que no se lean cuentos de ratones, porque hay peligro de hanta. Basta y sobra que algo tenga éxito para que el ojo acusador diga pero...". Ana María Güiraldes se declara católica y lectora de Harry Potter. Y dice no ver contradicción alguna. "No leamos entonces Hansel y Gretel, porque al final la bruja se cae al aceite. Eso es sólo temor por no conocer. Muchos curas gozan leyendo a Harry Potter, el único peligro es que se acaben luego las ediciones", comenta. "Los libros de Harry Potter son... armas de reclutamiento para la brujería y lo oculto" dijo el grupo cristiano estadounidense Freedom Village USA en su sitio en la Internet. También, un grupo de fieles de la Iglesia Comunitaria de Cristo en Alamogorso, en el estado norteamericano de Nueva México, realizó una quema de libros de la serie "Harry Potter". Jack Brok, fundador, pastor y organizador de la idea dijo que los libros quemados el domingo 6 de enero del corriente año fueron una "obra maestra del engaño satánico" Los miembros de la Iglesia cantaban "Amazing Grace" mientras arrojaban a la hoguera los libros, revistas y folletos o información de este mago y su película, además de películas de Disney como "Blancanieves" y grabaciones de música pop como del cantante de rap Eminem. Por supuesto, hay muchisma gente que se oponía a la censura de los libros y, especialmente, a la quema de estos. Se reunían, al lado de la Iglesia, con carteles que decían "¡Dejen de quemar libros!". Pero, especialmente unos que decían: "¿Quema de libros? Nuestra ciudad debería avergonzarse". "La quema de libros lleva a la ignorancia" proclamaba una manifestante. Por supuesto, a parte de todas sus críticas, los sitios webs y clubes siguen multiplicandose como hongos y hasta, se fundo una organización en contra de estas censuras "Muggles for Harry Potter" (Muggles para Harry Potter) O, la más bien llamada, kidSPEAK (Los chicos hablan). No obstante, la autora de la historia, la escritora británica J.K. Rowling, respondió en una de una entrevista en Toronto a la pregunta de una periodista sobre si su obra estimulaba el satanismo, diciéndole tajantemente: "No, ¡usted es una lunática!". Ya se sabe y se supo desde el principio: Del amor al odio hay un sólo paso.
* Victoria Sayago, 13 años
|
![]() |