| HISTORIAS REALES | |||||||||||||||||||||
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La historia, escrita por Daniel Defoe de un hombre (Robinson Crusoe), quien rompió sus vínculos con su familia, navegó hacia Guinea, pero su barco naufragó y se encontró en un isla desierta como único sobreviviente. Con paciencia, empezó a recrear una sociedad, pero de un solo miembro; trabajó sin descanso para satisfacer sus necesidades, y lo hizo tan bien que se hizo gobernador de la isla. Sabiendo que sólo sobreviviría entablando conversación con personas, Robinson se vio obligado a cada día hablar consigo mismo, representando a distintos personajes para no volverse loco. Si se sorprende a si mismo cometiendo un crimen, se juzga, se condena y cumple su pena en la prisión que él construyó. Su aislamiento se rompió con la llegada de Viernes, un indígena de la isla vecina a quien Robinson salvó de los caníbales. Su vida en la isla terminaría el 19 de diciembre de 1686. Habrían pasado 28 años, 2 meses y 19 días. Por supuesto, todo lo que acabo de contar es la historia del protagonista del libro "Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinson Crusoe", escrito por Daniel Defoe, pero detrás de esa historia hubo otra... real. La que inspiró a una de las historias de aventuras más cautivantes de la literatura universal, la que, 300 años después, inspiró un fenómeno televisivo que fanatizó a millones de argentinos: Expedición Robinson... la historia de Alexander Selkirk. Todo
empezó en Escocia... Ni bien pudo pagar su libertad, volvió a la carga es busca de tesoros escondidos, esta vez bajo las órdenes del marino William Dampier. Su vida como pirata lo llenó de dinero y experiencias, pero también acentuó su carácter rebelde e irascible. Hasta el punto en que tras una discusión fuera de tono, el capitán del barco decidiera dejarlo en una isla abandonada en el océano Pacífico. Allí tuvo que sobrevivir sin más equipaje que una Biblia, un cuchillo, un fusil, un hacha, una libra de pólvora y una bolsita con algo de tabaco.
Así paso cuatro años y cuatro meses (no 28 como alargaría luego Defoe). La odisea terminó el 12 de Febrero de 1709, al atardecer, cuando Selkirk observó la silueta de un barco. Juntó varias ramitas e hizo una fogata para llamar la atención del capitán del barco y su tripulación. Lo logró. Cuando el capitán del barco y la tripulación lo rescataron, Alexander paso dos años con ellos navegando en las costas de México y Perú. Llegó a Inglaterra en 1709. Su aventura empezó a circular de boca en boca y recién se hizo pública en 1713 por un periódico inglés. Por ese medio, llegó a los oídos de Daniel Defoe, un periodista desocupado, que no paró hasta dar con Alexander. Le pidió una entrevista y durante varias noches, Alexander Selkirk le relataba toda su odisea en la isla. Después de llenar 20 cuadernos de anotaciones, Daniel Defoe le advirtió que iba a escribir una novela y que iba a hacer ciertas modificaciones. Cambiar los cuatro años por veintiocho, la despedida del barco por un naufragio y que iba a agregarle un acompañante para el último tiempo. Defoe escribió de un tirón 350 páginas y las vendió a una editorial. La novela, igual que él, se hicieron famosos. Y tanto, que la isla en donde estuvieron Alexander Selkirk y Robinson Crusoe (cerca de la costa chilena, en el archipiélago de Juan Fenández) fue bautizada "Isla Robinson Crusoe". Sus 510 habitantes invitan a la gente a conocer el lugar, a renacer esa historia tan famosa, que originó un libro y que cambió la vida de un hombre... Y
pensar que todo comenzó en Escocia, allá por el 1700... FUENTES:
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