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¿Qué harás el 31 de octubre?


Por María Buratti.- El título de esta noticia (dulce o treta), es la frase comúnmente utilizada en Estados Unidos: Trick or Treat (truco u obsequio, el cual es, generalmente, un dulce). Esto significa que los niños al anochecer en los pequeños pueblos recorren las casas pidiendo dulces, si los dejan entrar, cantan y luego los dueños de la casa les dan caramelos. Si se niegan a atender o no se encuentran, los niños hacen travesuras: arrojar huevos a la puerta, tirar papel higiénico, etcétera.

Pero los jóvenes no van vestidos de cualquier forma, sino que se disfrazan de brujas, monstruos, o personajes con reputación temible por historias de terror como: El Conde de Drácula, Frankestein, etcétera.

Luego se hacen celebraciones: fiestas de disfraces, sesiones para despertar a los muertos, o simplemente juegos (ponerle la cola al burro, agarrar manzanas con la boca, etc.). A pesar de que en Norteamérica sea tan popular esta festividad, en la Argentina no se le da tanta importancia. Personalmente, yo, que solía ir a pedir caramelos a los departamentos vecinos, creo que no hay mejor placer que a la noche mentirles a los padres para comer dulces (sin embargo no se los recomiendo: luego deben ir al dentista).

Ahora todos conocemos esta festividad, pero ustedes ¿saben el origen? Yo les explicaré: La noche del 31 de octubre, muchos autores consideran que era la festividad principal, de los celtas. Era el momento en que los druidas (hechiceros o magos) recogían las bayas del muérdago depositado en los troncos y en las ramas de las encinas y robles. Esta noche era conocida como Nos Galan-gaeaf, noche de las calendas de invierno, ya que el año celta se dividía en dos estaciones, la de invierno y la de verano. En la víspera del primero de noviembre se encendían hogueras y a esta fiesta acudían todos los miembros del poblado y se celebraba una asamblea en la que intervenían tanto los hombres como las mujeres. Se sacrificaban animales con el fin de aprovisionarse para el invierno y era una de las pocas ocasiones en que los druidas tenían autorización para comer carne de cerdo y beber vino en abundancia. Todos encendían velas y el sentimiento de proximidad con los difuntos era tal que cualquier ser vivo -se decía- podía descender con ellos al mundo inferior.

Recuerden mis queridos amigos FELIZ HALLOWEEN, pero ahora debo ir a comer, allí vi a mi víctima: un herido sangrando. ¡ L o s as a l u d a aM a r í a aB u r a t t i !


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María Buratti , 12 años
Buenos Aires, Argentina


 
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