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Carta de un argentino a otro Esta carta es una especie de cuento, la hice para un concurso escolar, me gustarķa publicarla.
Hola amigo: ¿Cómo te va? ¡Hace tanto que no nos vemos! Te escribo esta carta porque quiero darte esperanzas para seguir adelante en la situación del país. Sé que no tenés plata, y también sé que estás sin trabajo, pero a pesar de todo eso y a pesar de que el otro día te robaron, sé que pronto todo va a mejorar. Yo no puedo darte plata ni tampoco un trabajo nuevo, pero lo que sí puedo hacer es apoyarte en las decisiones que tengas que tomar. Hablando de que si te vas o no al otro país (¿cómo se llamaba?), me gustaría contarte una historia, esta historia es real. Escúchala: Había una vez una señora que tenía una familia: un esposo, y dos hijos. Como su país estaba mal, muy mal, decidió irse a otro lugar. Entonces a la pobre mujer se le murió el esposo, después los hijos se casaron, y al tiempo los dos hijos se murieron en un accidente. Las dos esposas de sus hijos y ella, quedaron solas y sin ningún pariente. Ella pensó que eso le había pasado por irse de su país. Esta mujer había perdido todo, hasta lo necesario para poder comprar comida. Una de sus nueras vivía con ella, y ambas mendigaban para hacer pan para comer. Un día, cuando se dio cuenta de que estaba muy en quiebra decidió volver a su país. Cuando fue a despedirse de sus nueras, una dijo: yo voy a ir con vos y entonces le contestó: pero te tenés que quedar aquí, porque este es tu país. Pero la acompañó. Cuando llegaron a su país todo le empezó a salir bien, y ella y su nuera nunca más tuvieron necesidades. Bueno amigo, ¿qué nos dice esta historia? Viste que yo antes había escrito que no podía darte plata ni nada pero sí podía ayudarte con las decisiones que tengas que tomar, como dice esta historia, si te vas de este país, todo estará mal. Esta mujer no creyó que su país cambiaría y decidió irse. Pero en el otro país todo lo fue mal, porque no era su propio país, y no sabía qué hacer. Yo no te digo que todo, todo pero todo te va a ir bien, pero creo que si tenemos fe y hacemos algunas cosas entre todos, todo este lío va a terminar. Hablemos de los robos: Esto no depende ni de vos ni de mí. Esto depende de que los ladrones tomen o tengan conciencia de lo que están haciendo. Aparte no sería mala idea tener cosas de menor valor, que te sirvan, pero que no la uses para hacerte ver. Una limusina te la van a querer robar, pero un auto no tan caro tal vez no te lo quieran robar. Pensá que acá tenés amigos y ya sabés el idioma. Allá no conocés a nadie y, aparte de que necesitas aprender el idioma. Acá tenés el dulce de leche (¡mmmmmmmmm!) y en otros lugares no existe. * Ana.
10 años
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