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Japón
continúa e incrementa la caza de ballenas
PPor
María
Emilia Couto*
Los
balleneros japoneses partieron hacia el Pacífico Norte para comenzar
una nueva temporada de "caza científica". En esta ocasión,
no sólo incrementan el número de ejemplares sino las especies,
capturando ballenas que llevaban más de 14 años sin sufrir
el acoso de los balleneros.
La
última reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) trajo
algunas novedades que, junto a los recientes acontecimientos de la caza,
merecen la pena ser observadas para conocer cuáles serán los próximos
movimientos de los países balleneros y cómo intentarán violar los acuerdos
internacionales que prohiben la caza comercial de ballenas desde 1986.
Nuevos
planes de "caza científica"
Japón, desoyendo nuevamente las continúas y reiteradas críticas
de la Comunidad Internacional contra su empeño en continuar con
la caza comercial de ballenas bajo cualquier nombre, presentó este
año ante la CBI una nueva propuesta de "caza científica"
en la que, aparte de los 100 rorcuales albiblancos o ballenas minke
(Balaenoptera acutorostrata) que ha estado capturando en el Pacífico
Norte durante los últimos 7 años, ahora pretende cazar 50
rorcuales tropicales o ballenas de Bryde (Balaenoptera edeni)
y 10 cachalotes (Physeter macrocephalus). Ninguna
de estas especies había sido capturada legalmente desde que en
1986 entrara en vigor la moratoria internacional sobre la caza comercial
de ballenas.
Al
mismo tiempo, Japón continuará con la "caza científica" de otras
440 ballenas minke en el Santuario de Ballenas de la Antártida. Algunos
gobiernos, como Estados Unidos o Nueva Zelanda, ya han mostrado su oposición,
incluso amenazando con imponer sanciones económicas si finalmente se lleva
a cabo. Japón, mientras, ha enviado a sus arponeros a perpetrar su caza.
Una caza científica que acabará con varios miles de toneladas de carne
de ballena que se venderán a precios que alcanzan las 40.000 pesetas el
kilo en el mercado nipón.
Santuarios
para ballenas
Pese a contar con el apoyo mayoritario de los miembros de la CBI, el Santuario
de Ballenas para el Pacífico no consiguió ser aprobado
por no conseguir los tres cuartos de los votos necesarios para la adopción
de una medida de estas características. El Gobierno japonés,
unido al de Noruega (el otro gran país ballenero) lograron hacer
fracasar la propuesta al alcanzar una minoría de bloqueo gracias
a los votos de diferentes islas estado del Caribe (San Kitts y Nevis,
Santa Lucia, Antigua y Barbuda, Dominica, Granada y San Vicente y las
Granadinas).
El
Gobierno de Japón ha sido acusado de "comprar" el voto de estos
gobiernos a cambio de ayudas económicas. El Ministro de la Gobernación
de Dominica dimitió una vez acabada la reunión de la CBI en Australia
en protesta por lo que el consideraba el "secuestro" de las
decisiones de su gobierno por parte de Japón a cambio de financiación
y por no respetar el acuerdo de otras islas como ellos, en este caso en
el Pacífico, que habían votado mayoritariamente a favor de la creación
de este santuario en sus aguas.
Brasil
también está impulsando la creación de otro santuario o reserva para ballenas
en el Atlántico Sur, pero no ha sido todavía presentado para su votación.
En
la actualidad existen dos santuarios aceptados: el del Océano Indico,
el más antiguo de todos, aprobado en 1979, y el de la Antártida de 1994.
La protección de nuevas zonas en las áreas de reproducción de las grandes
ballenas servirá para intentar garantizar su supervivencia para las generaciones
futuras.
No
quedan tantas ballenas como se creía
El Comité Científico de la CBI ha decidido no aceptar la estima de población
de ballenas minke que presentó Japón hace algunos años que cifraba en
760.000 los ejemplares de esta especie en el Hemisferio Sur. Los científicos
consideran que estos números están abultados y la población debe ser realmente
menor. Además, han aceptado que las ballenas minke de ambos hemisferios
son poblaciones diferentes y, por tanto, no pueden ser "sumadas" para
justificar volúmenes de caza generales.
La
estima actualmente vigente sobre la población de ballenas minke
en la Antártida había sido duramente criticada desde su
presentación en 1992, ya que se basaba en un trabajo de censo de
cetáceos llevado a cabo por investigadores japoneses y soviéticos
que presentaba serias discrepancias con otros realizado posteriormente.
Mientras que en uno de los sectores de mayor densidad de ballenas (el
área V) se había estimado una densidad de 280.000 individuos,
unos pocos años después las cifras habían dado sólo
unas 56.000. La "disminución" en el número de
ballenas no indica que esta población disminuyera drásticamente
en sólo cinco años, sino que pone de manifiesto la dificultad
que tiene contar y censar ballenas, y las altas probabilidades de equivocarse
al realizar una estima.
Japón,
a pesar de las graves incertidumbres, decidió estimar por lo alto
y dar una cifra total para la Antártida de 760.000 ejemplares y
sobre la cual ha justificado su continuación con la caza. Ahora
el Comité Científico de la CBI le quita la razón.
Fuentes:
www.grenpeace.org.ar
* María
Emilia Couto
Argentina
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