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Dennis Tito fue el primer turista en llegar al espacio exterior, pero hay varias empresas empeñadas en conseguir dinero e incluso diseñar naves para asegurarse de que no sea el último. Space Adventure, una compañía estadounidense que arregló el viaje de Tito a la Estación Alfa, ya ha conducido a 150 clientes a 80.000 pies de altura, al borde mismo de la atmósfera terrestre, donde pueden verse la oscuridad del espacio y la curvatura de la tierra. Y sus ejecutivos creen que dentro de tres años podrán tener un cohete suborbital de manufactura privada capaz de llevar a los pasajeros en un viaje similar al que hizo hace 40 años el primer astronauta norteamericano, Alan Shepherd, por la bicoca de 98.000 dólares. Otra empresa, Space Island, apunta todavía más alto, con la ambición de construir una estación espacial y una flota de seis nuevos transbordadores por 12.000 millones de dólares, y llevar pasajeros al espacio en giras de una semana para el 2007. Y hay otras compañías que se proponen instalar hoteles en órbita y organizar vuelos a la Luna. Aunque los proyectos son grandes, las compañías que los persiguen son hasta ahora pequeñas: Space Adventures, por ejemplo, tiene apenas ocho empleados. Los principales contratistas aeroespaciales, como Boeing, están muy ocupados trabajando en la Estación Espacial Internacional y en el lanzamiento de satélites privados, y no han anunciado planes sobre emprendimientos propios para llevar al público en general al espacio. Los funcionarios de Boeing no se molestaron en contestar a las preguntas sobre el potencial del turismo espacial o de otros negocios espaciales. La NASA, el organismo espacial norteamericano que se opuso enérgicamente a que Rusia llevara a Tito al espacio exterior, tampoco quiso hablar sobre sus planes en este aspecto. Los promotores del turismo espacial afirman que la NASA ha sido un tremendo obstáculo para que el público pudiese llegar al espacio exterior. "Cuarenta años después de los hermanos Wright, teníamos tres millones de personas volando en avión", dijo David Gump, presidente de Luna Corp., que se propone efectuar el primer descenso en la superficie lunar desde las misiones Apolo, aunque de manera no tripulada al principio. "No es natural que carezcamos todavía de turismo espacial. Pero como el proyecto Apolo resultó tan exitoso, nadie cuestionó jamás que en los Estados Unidos la conquista del espacio esté manejada centralmente por el gobierno". Dennis Tito pagó 20 millones de dólares por viajar en un cohete ruso Soyuz hasta la Estación Espacial Internacional. *
Margarita
Rojas, 12 años |
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